
Fábula de los Amigos del Bosque
Cuenta una antigua fábula que cierto
día, dos jóvenes ávidos de descubrir los secretos del
bosque, se encontraron con una anciana sentada sobre un tronco caído.
- Los estaba esperando - dijo la Anciana Sabiduría. -.¿Quieren conocer los secretos del bosque? Los jóvenes se sentaron a sus pies asintiendo. Se produjo un largo silencio atravesado por el graznido de las bandurrias y la danza de las hojas con el viento.
- El bosque está lleno de amigos...
pero para poder descubrirlos tienen que abrir su corazón. Aquél
árbol es el Sauco Enamorado, siempre mirando a su amada, el Agua Cristalina
del Lago. A pesar de sus visibles diferencias, el amor que los une es eterno.
Y aquellas son las Ardillas de la Alegría, impartiendo sonrisas aún
en los momentos de dolor. A lo lejos se escuchaba La Cascada de la Vida, haciendo
eco a la voz ronca de un Duende Trasnochador, y el murmullo del aleteo de
los Colibríes de los Deseos.-Cada vez que los vean aleteando sin cesar
es que se encuentran buscando un deseo para satisfacer. Eso sí, sólo
cumplen los deseos que se mantengan en estricto secreto y tengan buenas intenciones-
aclaró la Anciana.
- Es que aquí, entre estos viejos troncos, todo es posible- agregó. -El Grillo Soñador, la Liebre Libertad, llamada así porque no sobreviviría en cautiverio, los tímidos guardianes de lo verde y pequeños e invisibles Amigos del Bosque que no importa cómo son, sino que están unidos por el amor a la Naturaleza -
Los jóvenes quedaron encantados con las enseñanzas obtenidas
y decidieron construir un refugio para albergar a todos esos seres mágicos
. Cuando quisieron manifestarle a la Anciana su propósito, notaron
que ella ya no estaba allí. En el aire, como una furtiva mariposa,
su sonrisa abierta parecía decirles que su misión se había
cumplido.
